El Tiempo: Constructo del Hombre para medir y entender de manera racional el paso del día a la noche; de las estaciones; de las marcas que se quedan en la piel de cada ser humano y para poder explicar fenómenos físicos, biológicos y fisiológicos.
El Tiempo: Corre, no se detiene, aunque nosotros quisiéramos que así fuera... de vez en cuando... de vez en vez... aveces... Pero no es así; no sólo no se detiene, sino que no perdona ninguna situación. Si las cosas pintan mal, seguirán yendo mal, no importa qué tanto deseemos que eso no ocurra. Y de Igual modo, si pintan bien, pues por lo general bien terminan.
Sin embargo, hay momentos en que a pesar de todo lo que solemos pensar y creer, las cosas que pintan mal, al final se componen y en nuestro corazón, todas las heridas van cerrando. Algunas quedan queloides y molestan todo el tiempo; otras, sanan de tal manera, que casi se pierden con alugna coloración o imperfección del tejido; y otras, dejan una leve marca que recuerdan el origen, pero no son tan notorias a la vista del curioso interlocutor.
El tiempo trasncurre; no se detiene; no se modifica... Pero su paso, va dejando huella en nosotros. Nosotros sí nos modificamos; sí cambiamos en nuestro interior. Algunos preferimos cerrarnos a nuevas oportunidades; otros, optamos por seguir siendo iguales; otros más, dejamos nuestra intimidad para nosotros sin volverla a compartir con nadie más. Las Experiencias vividas nos moldean y con el tiempo, adquirimos el aprendizaje. Se vuelve nuestro maestro.
Y con ese aprendizaje, viene la aceptación y la asimilación. Cuando esto ocurre, es el momento en el cual estamos listos para recorrer nuevamente el camino que dejó la herida.Estamos emocionalemente listos para volverlo a intentar, hemos resuelto aquellos nudos en la garganta y aquellas lágrimas que imparables asomabana a nuestros ojos cuando pensábamos en aquella situación. Sí, ese es el momento en el que hemos logrado sanar; evitamos el dolor y dejamos de buscar explicaciones que no podemos obtener a nuestras dudas.
Y dicen que el Tiempo todo lo sana; pero es más bien con el paso del Tiempo que poco a poco vamos sanándonos nosotros mismos. Vamos dejando de llorar, dejando de pensar, dejando de buscar, dejando de sentir el puñal frío del dolor en el Corazón. Vamos dando paso a la Belleza, a las oportunidades, al Amor a nosotros mismos y a los nuevos caminos que se abren ante nuestros ojos.
Sí, no es fácil ni sencillo... Hay heridas que tardan años; otras que meses y algunas sólo unos días. Pero todas quedan en nuestro corazón; ninguna desaparece y con el tiempo, se vuelven en una parte más de nosotros hasta llegar al grado de no notarlas más; de no tocarlas más; de no mencionarlas más y de no pensar en ellas.
Así que Tiempo al Tiempo... que Corran los meses, que formen Años y que vengan a mi vida las oportunidades, el Amor y los nuevos caminos por recorrer; que las heridas ya han cerrado y pronto las cicarices se perderán en las imperfecciones del tejido.
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